ORDO - CALENDARIO LITÚRGICO

Domingo de Pascua - Resurrección de Cristo el Señor - Abril 21 de 2019

Felices Pascuas de Resurrección

     “1. Con su resurrección, nuestro Señor Jesucristo convirtió en glorioso el día que su muerte había hecho luctuoso. Por eso, trayendo solemnemente a la memoria ambos momentos, permanezcamos en vela recordando su muerte y alegrémonos acogiendo su resurrección. Ésta es nuestra fiesta anual y nuestra Pascua; no ya en figura, como lo fue para el pueblo antiguo, mediante el degüello de un cordero1, sino realizada, como para el pueblo nuevo, mediante el sacrificio del Salvador, pues Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado2, y lo antiguo ha pasado, y he aquí que todo ha sido hecho nuevo3. Si lloramos es sólo porque nos oprime el peso de nuestros pecados y si nos alegramos es porque nos ha justificado su gracia, pues fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación4. Llorando lo primero y gozándonos de lo segundo, estamos llenos de alegría. No dejamos que pase inadvertido con olvido ingrato, sino que celebramos con agradecido recuerdo lo que por nuestra causa y en beneficio nuestro tuvo lugar: tanto el acontecimiento triste como el anticipo gozoso. Permanezcamos en vela, pues, amadísimos, puesto que la sepultura de Cristo se prolongó hasta esta noche, para que en esta misma noche tuviera lugar la resurrección de la carne que entonces, cuando estaba en el madero, fue objeto de burlas y ahora es adorada en cielo y tierra.

     Se entiende, en efecto, que esta noche pertenece al día siguiente que consideramos como día del Señor. Ciertamente debía resucitar en las horas de la noche, porque con su resurrección ha iluminado también nuestras tinieblas y no en vano se le había cantado con tanta anticipación: Tú iluminarás mi lámpara, Señor; Dios mío, tú iluminarás mis tinieblas5Recuperado de: San Agustín., Sermón 221 “El día y la noche”.

"3. Quienes dicen que los muertos no resucitan, no son cristianos; quienes, por el contrario, piensan que después de la resurrección los muertos han de vivir carnalmente, son cristianos carnales. Así, pues, toda discusión contra la opinión de los que niegan la resurrección de los muertos se dirige contra los que están fuera, ninguno de los cuales pienso que se halle aquí presente. Por ello pudiera parecer superflua mi discusión si me detuviera en intentar demostrar que los muertos resucitan. El peso de la autoridad ha de mover al cristiano que ya creyó en Cristo, y que sabe que el Apóstol no puede mentir jamás. Basta, pues, con que el cristiano escuche: Si los muertos no resucitan, vana es nuestra predicación y vana es vuestra fe. Si los muertos no resucitan, dijo, tampoco Cristo resucitó2. Pero, si resucitó Cristo, en quien se halla la salvación de los cristianos, ya no es imposible que resuciten los muertos, porque quien resucitó a su Hijo y resucitó a su carne dejó en la cabeza un ejemplo para el resto del cuerpo, que es la Iglesia". Recuperado de. San Agustín., Sermón 361 - La Resurrección de los muertos". 

“6 No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea:

7 «Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores,

que sea crucificado y que resucite al tercer día»”.

(Lc. 24, 6-7)

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