ORDO - CALENDARIO LITÚRGICO

Domingo X después de Trinidad - Agosto 9 de 2015

     La experiencia de la purificación del templo frente a los mercaderes, es una clara invitación de Jesús al respeto por el decoro de las cosas sagradas en el Templo. Dicho decoro y pulcritud se refleja en el interior de todo corazón del Hijo de Dios, del bautizado que está llamado a una constante conversión para vivir en la Gracia de Dios; es decir, permitir que Dios mismo esté presente en nuestras almas, en nuestros templos - cuerpos, desde donde damos a conocer la imagen viva de Dios con nuestro testimonio de vida.

     "El templo es un lugar donde la comunidad va a rezar, a alabar al Señor, a darle gracias, pero sobre todo a adorar: en el templo se adora al Señor. Y este es el punto importante. También, esto es válido para las ceremonias litúrgicas, ¿qué es más importante? Lo más importante es la adoración: toda la comunidad reunida mira al altar donde se celebra el sacrificio y adora. Pero, yo creo - humildemente lo digo - que nosotros cristianos quizá hemos perdido un poco el sentido de la adoración y pensamos: vamos al templo, nos reunimos como hermanos - ¡es bueno, es bonito! - pero el centro está donde está Dios. Y nosotros adoramos a Dios.

     ¿Nuestros templos, son lugares de adoración, favorecen la adoración? ¿Nuestras celebraciones favorecen la adoración? Jesús echa a los mercaderes que habían tomado el tempo por un lugar de comercio más que de adoración". (Obispo de Roma - Francisco, 22 de noviembre de 2013, homilía en Santa Marta). Hoy sigue habiendo "mercaderes en el Templo". Sabemos que cada hombre es "templo del Espíritu Santo" y hay muchos hombres y mujeres cuyos templos están siendo profanados con todo tipo de abusos morales y físicos. Este panorama debería "quemarnos" las entrañas y suscitar en nosotros una pasión por lo que es sagrado: cada ser humano.

     El llamado a ser testimonio de Dios en el mundo, se hace patente cuando nos dejamos traspasar por el Amor de Dios como nos ha dado ejemplo la vida de los Santos, como Santa Teresa, San Agustín, Madre Teresa de Calcuta,.. Hagamos de nuestros templos - de nuestros cuerpos un claro ejemplo del Amor de Dios que seduce, que transforma, que llama al servicio para con los más necesitados que comparten nuestra vida diaria. 

     "MI AMOR ES MI PESO". ¿Por qué el fuego va hacia arriba y la tierra hacia abajo? Para los antiguos la respuesta era sencilla: porque el fuego tenía una fuerza interior que lo llevaba a subir, mientras que la tierra tendía naturalmente hacia abajo. En otras palabras, porque el fuego “amaba” lo alto y la tierra prefería lo bajo. Los hombres y las mujeres del planeta, ¿vamos hacia arriba o hacia abajo? Todo depende, decía san Agustín, del amor. En su obra más famosa, las Confesiones, acuñó una frase que se ha hecho famosa: “Mi amor es mi peso”. ¿Qué quería decir con estas palabras? Agustín lo explicaba con estas palabras: “El cuerpo con su peso tiende a su lugar; el peso no va solamente hacia abajo, sino a su lugar. El fuego tiende hacia arriba; la piedra, hacia abajo; por sus pesos se mueven y van a su lugar. El aceite derramado debajo del agua se levanta sobre el agua; el agua derramada encima del aceite se sumerge debajo del aceite: por sus pesos se mueven: van a su lugar” (Confesiones, 13,10).

     El lugar hacia el cual voy depende de aquello que amo. ¿Amo la tierra? Voy hacia ella. ¿Amo el cielo? Vuelo hacia él. San Agustín, en otro texto, usará una fórmula más atrevida: “Cada quien es según aquello que ama. ¿Amas la tierra? Serás tierra. ¿Amas a Dios? ¿Qué diré, que eres dios? No me atrevo a decirlo por mí mismo. Escuchemos la Escritura: ´Yo había dicho: Vosotros sois dioses, todos vosotros hijos del Altísimo" (Sal 82,6)” (Tratados sobre la primera carta de san Juan, II,14).

TRANSVERBERACIÓN DE SANTA TERESA

SAN AGUSTIN - INFLAMADO DEL AMOR DE DIOS

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