"Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:

“José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo”. 

Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".

(Mt. 1, 20-21)

"LOS RELATOS DE LA INFANCIA"

     "No tengáis miedo a pensar. El evangelio dice: “la Verdad os hará libres”. Mas la Verdad es como el horizonte, si te acercas, se aleja. Nunca terminaremos de alcanzarla. Nadie está en posesión de la Verdad. Si uno se ha subido a la montaña, verá más cosas, pero el horizonte está más lejos. Los relatos “de la infancia” de Mateo y Lucas, no son crónicas de sucesos, no son biografía, no son “historia”. Son teología narrativa. Marcos, que fue el evangelista que primero escribió, no sabe nada de la infancia de Jesús. Su evangelio empieza con la predicación del Bautista. Pero es que Juan, que fue el último, tampoco quiere saber nada de esas historias. Por otra parte, los relatos de Mateo y Lucas, no se parecen el uno al otro en nada. Su intención no fue hacer una crónica de sucesos. Pensemos un poco. El interés por la figura de Jesús empezó con la muerte-resurrección. Antes de eso, nada extraordinario sucedió en él que se pudiera descubrir desde el exterior. Partiendo de la experiencia pascual, se intentó explicar cuál era el significado de ese hombre. Hablar de las maravillas de su infancia, fue una necesidad de comunicación, para hacer creíble lo que ellos habían descubierto con tanta dificultad.

     Tanto la intención, como el modo de hacerlo eran lógicos para aquella época. Ellos no quisieron engañarnos al contar estas historias. Nos engañamos nosotros al darles un sentido completamente distinto al que ellos le dieron. Antes y después de Jesús, se ha intentado explicar la grandeza de algunos personajes, tanto religiosos como civiles, contando historias sobre su nacimiento portentoso. De más de cuarenta personajes anteriores a Cristo, se dice con toda tranquilidad, que han nacido de Madre Virgen. Desde Buda, pasando por Pitágoras hasta Alejandro Magno. Es ridículo pensar que todos estaban equivocados menos nosotros. En todos los casos se trata de explicar que su grandeza les viene de Dios. Es una manera de hablar que todos entendían perfectamente y que no causaba conflicto alguno. Los primeros cristianos razonaron: si eso se puede decir de personajes famosos, de Jesús mucho más.

     “María estaba desposada con José”. El matrimonio, en aquella época, constaba de dos partes: el contrato y la boda. Lo importante a todos los efectos era el contrato (desposorio). La boda lo que celebraba era la acogida de la esposa en casa del novio. Esto quiere decir que María y José estaban casados a todos los efectos jurídicos.

     “Antes de vivir juntos...” Está claro que Mateo quiere transmitirnos el origen divino de Jesús. Por dos veces lo dice sin rodeos. ¡Claro que Jesús (todo lo que es y significa) es obra del Espíritu Santo! Pero, ¿creéis que eso queda garantizado y explicado diciendo que Dios se hizo espermatozoide? ¿O que los 45 cromosomas de Jesús procedían de María? El pensar que Dios tiene que garantizar su presencia en Jesús por vía biológica es una monstruosidad. Dios no puede manipular la materia, ni siquiera la biológica.

     Dios no tiene actos puntuales, lo que hace lo es. En Dios ser y actuar es la misma realidad. La presencia de Dios en Jesús, se manifiesta en lo humano, pero no se reduce a lo biológicamente humano. Lo divino es una presencia en Espíritu. “Lo que nace de la carne es carne...” No puede estar más claro.

     “Por obra del Espíritu Santo”. Dos veces hace Lucas referencia al Espíritu. No se trata de la tercera persona de la Trinidad (faltaban más de dos siglos para que se concretara la idea de persona en la Trinidad).

     En los dos casos está sin artículo. Al traducirlo con artículo determinado,estamos empujando a entenderlo mal. “Pneumatos Agiou”, hace referencia a Dios Espíritu (viento, aliento vital, fuerza, energía). Sería: “por obra de la fuerza de Dios”.

     “Agiou” (Santo) tampoco coincide con nuestro concepto de santo; significa, más bien, separado, incontaminado, completamente distinto, y además separador y purificador. Apunta  a una absoluta originalidad. Jesús no es obra de la casualidad, ni de una evolución progresiva, sino que responde a la expresa presencia en él de Dios.

     “José, su esposo que era bueno.” José es el centro del relato. Ni la palabra “bueno” ni la de “justo”, traducen la riqueza del término griego. Significaría un israelita auténtico, temeroso de Dios y cumplidor de la Ley. Simboliza el “resto de Israel” fiel.

     María, para Mateo, simboliza la nueva comunidad. En las dificultades que encuentran estos dos personajes, se está manifestando el conflicto que se vivía en tiempo de Mateo, entre el judaísmo fiel al Antiguo Testamento y la nueva comunidad asentada sobre la figura de Jesús. El origen divino simboliza la superioridad sobre el Antiguo Testamento. El encargo a José de recibir a María, está indicando que todo buen israelita debe aceptar la novedad, aunque cause problemas, porque es lo que Dios quiere.

    “El ángel del Señor”, no es una naturaleza angélica como lo concebimos nosotros, sino la presencia misteriosa del mismo Dios. Es Dios mismo el que hace la invitación a dar el salto. Los judíos pueden sentirse seguros al abandonar lo antiguo y hacerse cristianos.

     “En sueños”, es la manera normal de dirigirse Dios a los hombres en todo el Antiguo Testamento.

     “Hijo de David”. La referencia a David, deja bien clara la pertenencia al pueblo judío. José es el encargado de legitimar la transición. Se trata de deshacer toda posible prevención.

     “Le pondrás de nombre Jesús”. Si conociéramos lo que significaba en todo el Antiguo Testamento poner el nombre a una persona, descubriríamos la importancia que toma José en este relato. El nombre resume todo lo que va a ser una persona. El innombrable va a tener nombre, y la imposición de ese nombre va a depender de un hombre, José.

     “Salvará de los pecados”. Aquí también patinamos al aplicar el concepto que nosotros hoy tenemos de pecado (siglo VII). Para Mateo, salvar de los pecados era liberar al pueblo de todas las injusticias y opresiones. Ese era el único pecado que se consideraba entonces. Nada que ver con el perdón de nuestros pecados personales por la muerte de Jesús.

     “Esto sucedió...” Todo el evangelio de Mateo hace especial hincapié en el cumplimiento de lo anunciado por el Antiguo Testamento. Quiere dejar muy claro que el cristianismo es continuación del judaísmo. El acontecimiento Jesús, es el punto de llegada de un largo proceso, pero a la vez, es el comienzo de la plenitud de los tiempos donde Dios estará siempre presente.

     “La virgen”. La palabra griega “párthenos” significa célibe, soltera, doncella; no tiene el significado que hoy le damos a la palabra “virgen”. Se refiere a la joven esposa de Acaz que va a tener su primer hijo. Hijo que va a suponer una seguridad para el reino. No se trata del cumplimiento de un oráculo, sino de la continuidad de la acción salvadora de Dios.

     “Enmanuel (Dios-con-nosotros)”. La ausencia de Dios era la causa de todos los males para Judá. Su presencia garantizaba que las cosas iban a ir bien. Jesús no será un enviado más de Dios. Al no tener padre humano, no tiene en la tierra nadie a quien imitar. Su modelo será directamente Dios". Recuperado de: Marco Rodríguez - http://www.feadulta.com/anterior/Ev-mt-01-18-24.htm

Desde ya, deseamos para todos los miembros de la Iglesia Católica Anglicana, Provincia Original,

un Feliz Año lleno de Gozo y Paz en Jesús hecho Niño en Belén.

Que cada Familia reciba las Gracias y Bendiciones del Niño Jesús.

Feliz Año Nuevo 2019

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