"Ustedes estarán tristes,

pero esa tristeza se convertirá en gozo".

(Jn. 16, 20b)

"Reflexiones sobre la lectura de hoy"

  • "En el Evangelio de hoy, Jesús le dice a sus discípulos que Él no estará más con ellos en la forma corporal que les es familiar; pero dentro de my poco volverán a tener la experiencia de tenerlo con ellos, de una forma nueva y misteriosa. Algunas veces nosotros podemos quedarnos atrapados, tratando de arreglar las cosas de una manera que nos es familiar. La vida está siempre cambiando, nunca conocemos a la misma persona dos veces, necesitamos continuar conociéndolos donde ellos están. Siempre abiertos a lo nuevo. ¿Acoges tú los cambios inevitables en tu vida como parte de la voluntad de Dios? “Observa: yo estoy haciendo todas las cosas nuevas” (Revelación 21:5).
  • Esta frase: “dentro de poco tiempo” es usada repetidamente en este corto pasaje. La frase puede referirse a los tres días entre la muerte y la resurrección de Jesús; pero también puede ser el tiempo entre la primera y la segunda venida de Cristo, el tiempo en el cual nosotros vivimos, nos movemos, y existimos. Jesús no mide sus palabras. Él nos dice que nuestras vidas no estarán libres de dolor y desolación; pero también nos promete que nuestros duelos se tornarán en esperanza, y nuestro dolor en alegría. Siete siglos antes de la llegada de Cristo, el Profeta Habakkuk arenga a Dios por permitir que el mal triunfe en el mundo. La respuesta de Dios es que su visión tomará tiempo en realizarse: “Si parece lenta, espera por ella. Vendrá con seguridad, no se demorará”. Puedo yo responder como Habakkuk: “Dios, mi Señor, es mi fuerza; Él convierte mis pies en patas de ciervo y me hace llegar a los lugares más altos”.
  • Los discípulos han llegado a depender de una sola manera de estar con Jesús. Eso también nos sucede a nosotros: nos familiarizamos con una forma de orar; con la forma como nos acercamos a la Escritura; como comprendemos a la Iglesia. Lo que Jesús les dice a sus discípulos lo dice también a nosotros: seamos pacientes, confiemos. Jesús le dice a sus discípulos que aun cuando ellos lloren y se lamenten, el mundo se alegrará. Él me está diciendo que los ojos de Dios están siempre en la gran panorámica y que Él se da cuenta y se preocupa de nuestros dolores.  Los tiempos y los caminos del Señor no son los nuestros, un “ratito” de Dios puede parecernos como toda la vida. ¿Quiero yo que Dios se apure en sanar a la gente, en ordenar las cosas y así sucesivamente? Si bien yo no puedo ver como Dios está trabajando, ¿puedo yo confiar que Dios está trabajando duro en el mundo y en mi propia vida?
  • Jesús le dice a sus discípulos que aún cuando ellos lloren y se lamenten, el mundo se alegrará. El me está diciendo que los ojos de Dios están siempre en la gran panorámica y que Él se da cuenta y se preocupa de nuestros dolores. Que el dolor se convierta en gozo es parte de la condición humana. Un grano de trigo cae en la tierra y muere, y luego se convierte en una cosecha abundante. Una pérdida y un dolor nos puede acercar a Dios, y a cada uno de los que nos rodean; pero también puede que no nos acerque. En nuestra oración podemos rogar por aumentar nuestra capacidad de descubrir lo bueno en todo lo que nos rodea, y pedir que nuestro dolor se convierta en alegría.  Jesús conocía el corazón de los discípulos y sabía lo que deseaban pedirle. En mi oración de hoy, sé que Jesús conoce lo que está en mi corazón, y pido que la Voluntad de Dios me sea revelada un poco más.  Al reflexionar sobre mi vida, me doy cuenta que han habido tiempos de luces y de sombras. Ruego por todos los que hoy atraviesan la oscuridad, para que puedan tener esperanza por las promesas de Jesús. Ruego también por todos los que disfrutan de la alegría, para que puedan dar gracias por las bendiciones de Dios".  Tomado de:  Jesuítas Irlandeses - http://www.espaciosagrado.com

     "La razón por la que hemos de perseverar son las promesas de Cristo. No existe otro motivo para seguir adelante con el esfuerzo. Como dice San Pablo, “…si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.” (1 Corintios 15, 14). Cristo de diversas maneras nos conmina a tener en cuenta siempre todo lo que nos dice, porque solo si oímos, comprendemos y hacemos lo que nos dice alcanzaremos la Vida Eterna. Esta es la única garantía. Y en esta lectura, brevemente nos lo recuerda al final: En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

 

     Como alguien ha dicho, ¿Quién puede seguir este Evangelio? Las palabras son duras…durísimas. Estamos advertidos de las dificultades, pues no resulta nada halagüeño que nos recuerde que mientras nosotros estaremos tristes, el mundo se alegrará. Lo hemos vivido varias veces y resulta sumamente desagradable ser el lunar, al que todos maltratan y del que todos se burlan porque es el único “tonto” que no hace lo que todos, el único que va contra corriente. Y sin embargo –ya lo sabemos-, ese es el camino del verdadero cristiano. En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo".

 

 

María Reina de la Paz

Ruega por nosotros.

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