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III Domingo de Pascua. Mayo 7 de 2017

"También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver,

y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar".

(Jn. 16,22)

      La razón por la que hemos de perseverar son las promesas de Cristo. No existe otro motivo para seguir adelante con el esfuerzo. Como dice San Pablo, “…si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fe.” (1 Corintios 15, 14). Cristo de diversas maneras nos conmina a tener en cuenta siempre todo lo que nos dice, porque solo si oímos, comprendemos y hacemos lo que nos dice alcanzaremos la Vida Eterna. Esta es la única garantía. Y en esta lectura, brevemente nos lo recuerda al final: En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

     Como alguien ha dicho, ¿Quién puede seguir este Evangelio? Las palabras son duras…durísimas. Estamos advertidos de las dificultades, pues no resulta nada halagüeño que nos recuerde que mientras nosotros estaremos tristes, el mundo se alegrará. Lo hemos vivido varias veces y resulta sumamente desagradable ser el lunar, al que todos maltratan y del que todos se burlan porque es el único “tonto” que no hace lo que todos, el único que va contra corriente. Y sin embargo –ya lo sabemos-, ese es el camino del verdadero cristiano. En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

 ¡El Señor ha vencido a la muerte!

     Una cosa es totalmente cierta; no podremos sacarle en cara a Jesús el habernos engañado. En ningún momento nos dora la píldora. Es muy claro que Jesús ha muerto crucificado por las mayorías de su tiempo y espacio, pero en representación de las mayorías de todos los tiempos y lugares. Esto quiere decir que si volviera a presentarse, los volveríamos a crucificar. Es que Cristo no encaja en el sistema valorativo que predomina en el mundo y que es dominado, como el mismo lo reconoce, por el Príncipe de este mundo. Éste se ha dado maña para enredarnos y hacernos creer que siguiéndolo seremos felices y que lo que importa es que cada quien atienda y procure su felicidad por sobre todo, sin importarle nada más. Está pues en las antípodas de Jesucristo, así, mientras Cristo es la luz, la verdad y la vida, este se arrastra por la oscuridad, por las tinieblas, la mentira, el engaño y la muerte. En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

¡Cristo ha resucitado!

     Hay días que son áridos y que nos cuesta sentir la presencia de Cristo en nuestras vidas y sin embargo él siempre está a nuestro lado. Ocurre que nos acostumbramos y damos por descontadas muchas cosas que él va resolviendo, mientras que nosotros caminamos en automático. Ciertamente hay casos en los que uno se pregunta cómo es posible que alguien así, después de todo lo que ha vivido, después de todo lo que le ha pasado, siga perseverando en la fe. Luego de conocerlos y ver su testimonio, quedamos empequeñecidos y nos damos cuenta que lo nuestro es nada y sin embargo flaqueamos…Tal es el caso, por ejemplo, de nuestro amigo Nick Vujicic y muchos otros que como él salen adelante y triunfantes de toda adversidad. No debemos olvidar que Jesús ya ha vencido al mundo. Así que en eso momentos en cuando más debemos orar .y seguir adelante por el camino trazado por Jesús, aquél que optamos antes que acudieran a nosotros todas las desgracias, que Jesús sabrá renovarnos y sacarnos adelante, a impulsos de la fuerza del Espíritu Santo. En verdad, en verdad les digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo.

 Por María, vamos a Jesús. Y Jesús nos lleva al Padre.

María Madre nuestra. Ruega por nosotros. Amén



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