PATRIARCA SAN JOSÉ

    "Quiero aprovechar la ocasión para reflexionar sobre su figura, desde la perspectiva de la Biblia.

     El Nuevo Testamento sabe que José  es “padre” personal de Jesús (cf. Lc 2, 48; Jn 1, 45; 6, 42).  Tanto Mt 1, 18–2, 33 como Lc 1, 26–2, 52 le presentan como fiel ejecutor de la obra de Dios. La tradición católica ha destacado su importancia como “padre humano” (no simplemente biológico) del Hijo de Dios, vinculándole de un modo especial a María, su esposa. Aquí he querido evocar sobriamente su figura, desde los evangelios, para poner  de relieve su “fe” en Dios (¡es un hombre justo!) que se expresa de un modo especial en su “fe en María su esposa”.

     Se le pide que crea en ella, y así cree; se le pide que colabore con ella, y así colabora… No es un padre “blando”, pero es un padre amoroso, creyente… el padre del Hijo de Dios. Será bueno descubrir de nuevo su figura, de la mano de los evangelios.

     San José es un signo de la Iglesia, de la Iglesia que tiene que "convertirse", superar su patriarcalismo,  creer en su mujer (en las mujeres...). Éste es, a mi juicio, el mensaje de Jesús, en un tiempo en que la Iglesia debe ser "familia de fe", más allá de un patriarcalismo clerical, como familia creyente, empezando por el "padre".

     San José es el patrono de las vocaciones... cristianas, y me parece muy bien... Pero me cuesta muchísimo verle como patrono de las vocaciones clericales, en la línea de los seminarios actuales. No veo la forma de entenderle en esa línea... Pero San José es mucho más que patrono de las vocaciones clericales... Según la Biblia, San José es un hombre "capaz de convertirse"... y en ese sentido un verdadero padre.


El relato de la anunciación a José

     Viejos son los métodos formales del relato, pero lo que cuenta Mt es nuevo, algo que nunca había sucedido y por eso su lenguaje se vuelve distinto y sólo es posible allí donde la historia genealógica se rompe y se abre simbólicamente al misterio del evangelio. El texto es narración y no disputa conceptual. Desposado ya, José descubre que su esposa se encuentra encinta. Como es varón justo (¿bondadoso?), por no iniciar un trámite legal siempre sangrante, superando de alguna forma su derecho patriarcal, decide repudiarla en secreto (1, 18-19). Esto es lo más que puede hacer desde la ley israelita. Por un lado renuncia a la sanción impositiva (no condena a su mujer, no la entrega en manos de un talión matrimonial hecho por varones). Por otro la abandona a su suerte, dejando que ella, madre embarazada, sea quien resuelva su problema. Como justo varón patriarcal, José se inhibe; no puede aceptar algo que rompe su modelo de estructura genealógica del mundo. Pero el ángel de Dios habla en la noche:

 

José, Hijo de David, no tengas miedo en recibir a María, tu esposa,
lo que en ella se ha engendrado proviene del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús,
pues él salvará a su pueblo de sus pecados.
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta:
Una virgen ha concebido y dará a luz un hijo
y le llamarán Emmanuel, que significa Dios con nosotros

(Mt.1, 20b-23, cf. Is 7, 4)

 

     ((Para una interpretación más precisa. Además de trabajos de S. Muñoz y U. Luz, citados en nota anterior, cf A. Serra, Biblia, NDM, 307-313; M.-J. Lagrange, Matthieu, ÉB, Paris 1948, 9-18; A. Schlatter, Matthäus, Calwer, Stuttgart 1963, 10-24. Suponemos conocido el texto y nos fijamos en la conversión de José. Aproximación a su figura, desde perspectiva protestante, S. Benko, Los evangélicos, los católicos y la Virgen María, Casa Bautista, Barcelona 1981, 118-140. En perspectiva católica P. Grelot (ed.), Joseph et Jésus, Beauchesne, Paris 1975 (=DS 8, 1974, 1289-1323)).

 

     Al fondo del texto está la imagen de Is 7,4, el signo enigmático y esperanzado de una muchacha que alumbra en medio de la guerra. En ella ve Mateo la expresión de eso que pudiéramos llamar superación mesiánica del patriarcalismo. Emerge así la más bella paradoja de una virgen madre que, brotando de Israel, rompe por dentro los principios del dominio patriarcal israelita".

 

 

San José

Ruega por nosotros.

A todos los hombres que en su Consagración y llamado de Dios a ser Sacerdotes por el Bautismo y por el Ministerio en la vida de la Iglesia, reciban un saludo de Felicitación en el varón Justo y Fiel en la Voluntad del Padre Celestial. 

     Unidos en la Oración, confiemos a San José  la vida de tantos hombres que ahora son víctimas de la pandemia en el mundo, pues ellos, también caminan y trabajan en la santificación de sus almas para la Gloria de Dios. Que San José,  cabeza de la Sagrada Familia. El hombre en quien Dios confió sus más valiosos tesoros. Esposo de María Santísima, padre virginal de Jesús, nos guíe ilumine para la Gloria del Padre Celestial. No hay en el cielo santo más grande después de su esposa, María.

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